lunes, 12 de mayo de 2014

SIGNIFICADO | Poema N#5

SIGNIFICADO

Miradas

Miradas afrodisíacas marchitas que buscan veleros perdidos en la punta de tus senos

Senos

Montañas rocosas de colcha, afelpadas con calor y lujuria

Lujuria

Deseo profundo e incontrolable de entrelazar nuestras flores marchitas mientras escalo montañas rocosas en una cúspide tan alta que no vea el camino, la carretera o la pista

Pista

Que me sirve para adivinar entre todas tus acciones cuándo dejarás de amar

Amar

Nada envuelto en mareas de todo dejado en el olvido ajeno a manos de otro

Otro

Otro fue y otro será que cuando te llame irás aún sin acabar las sílabas de otro lugar

Lugar

Olvidado y marchito entre hojas de un libro español y perdido en el tiempo

Tiempo

Lugar sin lugar que no se va ni viene, que aparece y desaparece sin dejarse llevar, mirando hacia atrás y hacia adelante buscando buscarte por siempre jamás

Jamás

Palabra nunca dicha, por su sinónimo maldita, pensada desde otra mente que piensa en mentes pensantes, buscando lugares coloridos que no le recuerden el pasado marchito, y buscando nuevos caminos entre las viejas páginas de un libro

Libro

Conexión afrodisíaca, lujuriosa, cochina, hermosa, maldita, bendita, odiada y amada que valiendo la redundancia nos une en sus páginas hasta dejarnos marchitos

Marchitos entre los brazos de la luna

Marchito yo en los brazos de Venus, mi Venus

Marchito entre tus palmas y expresiones

Marchito entre tus hojas y desamores

domingo, 11 de mayo de 2014

CARTA NÚMERO INFINITO | Monólogo N#15



CARTA NÚMERO INFINITO

¿Recuerdas ese sentimiento antes de dormir?

Esa rara parálisis del sueño que no es más voluntaria porque no quieres.

Ese espacio donde las ideas vuelan y piensas y piensas, hasta quedarte dormido. Yo pregunto.

¿Qué es la vida? Y es todo lo que pienso.

¿Por qué esperar?

Pero antes, hay que lograr; aún no tengo un amigo unido de verdad. 

Todo es ambiguo.

Y pienso, ¿qué será entonces cuando muramos? No hay nada más allá según ateos.

Según budistas se cree en la reencarnación hasta llegar al Nirvana.

Según el cristianismo existe un cielo y un infierno. Para los budistas el gehena.

No se sabe cuál es la verdad. No queda más que averiguarlo, el problema es volver.

¿No piensas que la carne es una especie de hule, a veces? Parecemos muñecos, ¿quién sabe si sólo somos títeres? Como un Nicolás Maduro desde otra perspectiva.

Unos estúpidos muñecos en una porquería de escenario.

Y entonces crecemos entre mentiras y nos quedamos como putas viejas esperando morir solas.

El mete y saca no fue lo único en sus vidas; se jodieron bastante.

¿De qué valdrá joderse si todos vamos al mismo lugar?

Y nos insultamos entre todos siendo iguales físicamente.

Unos engreídos, otros que los acusan siendo ellos malcriados, y creen que siempre tienen la razón.

Las dobles caras; ataca al más débil…, y todo lo que conlleva eso.

En los bajos fondos una doble cara significa muerte.

Te pican o te cuelgan. Hasta te cortan la lengua, a sangre fría, como si fuéramos muñecos.

No hay sentido alguno aquí.

Dios, si llegases a existir, no te ofendas…, pero a veces puedes ser muy hijo de puta.
Resaltando que se supone que no tienes madre, porque eres todo y todo eres.

Igual.

Eres un narcisista por hacernos como tú.

Y si somos como tú…

Que decepción.

jueves, 6 de febrero de 2014

PALABRA | Monólogo N#14

PALABRA

    La palabra es más fuerte que el deseo, sin embargo, el deseo puede ser ya deseado por palabras, o por la misma mente. Algunos desean la palabra, cuando nacieron sin ella, otros la aborrecen como si fuera una simple tontería.

    El mundo mismo está repleto de palabras, llenas de deseos, deseos por ser cumplidos, o deseos sin cumplir.

    Deseos que no desean.

Ruegan mil veces las mismas palabras, ruegan mil veces el mismo deseo.

    Y sin palabras, lo ruegan dormidos.

Fue su simple compañía la que cumplió ese deseo.

    Mil palabras, mil deseos, todos uno mismo.

Algunos sin ser escritos ni hablados.

    Otros que se desvanecían, y llenaban de melancolía el mismo deseo anterior.

Y entonces se cumplen las palabras que nombras mil veces un día.

    Y a veces otras dichas en vano. Luego se arrepienten.

Cuidar las palabras es el mejor método, sé cuidadoso.

    Nunca sabes cuándo una palabra se convierte en un deseo.

martes, 14 de enero de 2014

EL MAR | Poema N#4


No hay poema.
Es un mar desecho.
Se perdieron los versos, se borraron los cuentos.


Sigue leyendo lo demás del blog.

miércoles, 8 de enero de 2014

ESTOY CANSADO | Monólogo N#13


ESTOY CANSADO

    Es en ese momento en que me pongo a pensar, ¿qué coño estoy haciendo con mi vida? Todos los días sigo la misma rutina, y no me lleva a ningún sitio. Soy despreocupado y eso no debería estar bien del todo; un maldito flojo que podría ser un bueno para nada y desempleado en un futuro.

    Paso la madrugada en la computadora haciendo cualquier cosa al azar, pero llega un momento en que te cansas de ello, o te cansas de todo..., no es como si de repente comenzara a tomar más interés por otras cosas como los estudios o algo así. Aunque no sería malo si eso pasara; será difícil.

    Siempre me he preguntado cómo las personas pasan su día a día haciendo lo mismo, ¿es que acaso no les cansa? ¿no les aburre?

    Nunca pensé que llegaría el momento en el que me cansara de tanta vagancia, tengo que ponerme a hacer algo.

    Paso pestañas del navegador, abro nuevas, cierro otras, en busca de algo con qué distraerme, pero sólo consigo aburrirme más. ¿Un pasó más a la evolución personal? Simplemente no encuentro qué más hacer.

    Escribir me mantiene ocupado, me gusta de hecho. Por algo me considero escritor, ¿o no? Aunque claro, no seré un escritor de verdad hasta que me gane el pan con ello; malditos sueños.

    Malditos y benditos a la vez, te dan la motivación de seguir más allá, de caminar y de surgir. Pero a la vez pueden destruirte sin razón, haciendo que no los cumplas. Los sueños no se tratan de quedarte soñando despierto el momento en que lo logres. Ese día no va a llegar si te sigues distrayendo de esa forma, pensando en cuantas tonterías se te vengan a la mente.

    Obviamente hablo de mí mismo en este escrito, pero también puedo estar hablando de otras personas. No soy el único al que le pasa eso, o por lo menos eso espero.

    ¿Qué piensas de esas personas que se destruyen la vida y la mente con preocupaciones absurdas, que no te llevan a ningún lado? Y esas preocupaciones hacen que de repente tu carácter se vuelva despreocupado hacia los demás, hacia lo que te rodea. No te importa una mierda nada, es lo que quiero decir. Ni siquiera tus seres queridos.

    Debería empezar a cambiar.

Todos deberíamos empezar a cambiar.

    Ya perdí la cuenta de cuántas series he visto en este cuasi-eterno letargo frente al computador. Historias van, historias vienen. Y las voy olvidando una a una, y de repente todo se vuelve cliché y no le encuentras el sentido a las series que estás viendo, película, o lo que sea.

    Eso me pasa, es otro ejemplo de todo lo que me cansa de esta rutina.

    Tengo el presentimiento de que si sigo escribiendo esto se va a volver una obra repetitiva, y leerla daría mucha pereza.

    Hah..., un suspiro escrito....

Ya me cansé de tanta mierda.

lunes, 16 de diciembre de 2013

CARTA ENCONTRADA EN EL BOSQUE - Relato Corto N#9


CARTA ENCONTRADA EN EL BOSQUE

   Me acuerdo cuando Samanta hablaba, no paraba de gritar diciendo que su novio vendría a salvarla..., pobre ingenua.

   Me pregunto cómo lo iba hacer, digo, estando en un sitio abandonado a más de 700km de la ciudad.

   Pero esas son sandeces, cosas que no debería contar...

   Yo la amaba, velaba por ella siempre, desde la secundaria. Me encantaba verla sonreír, me encantaba oírla reír, decir cada cosa con emoción. Pero claro, yo era sólo su amigo, su mejor amigo, ¿qué más decir? Es otra historia cliché de amor no correspondido.

   Yo no contaba con que mis pensamientos se salieran de control después de un tiempo y todo derivara a una obsesión, aunque eso sigue siendo cliché. Me importa un comino.

   Le dije dulcemente cuando la llamé a su ventana “Samanta, vamos”. Ella bajó y preguntó adónde iríamos, yo le dije “a un sitio especial”. En realidad yo pensaba confesarme y dejarlo todo por la paz, pero una vez más, mis pensamientos se salieron de control.

   La dejé inconsciente después de tocarle un punto de presión en el cuello; yo sólo me limitaba a observarla, de pies a cabeza; a abrazarla.

   “Esto no tiene por qué ser así” Me dijo ella, luego de encontrarse amarrada en un sitio desconocido.

   Yo miraba al suelo, todo el tiempo miraba al suelo mientras ella hablaba. De un momento a otro me la quedé mirando fijamente.

   Sentí cómo sus latidos se iban haciendo más rápidos con cada paso que daba hacia ella, eso me ponía, no puedo negarlo.

   Cuando toqué su carita delicadamente, tomé fuerzas y le dije lo mucho que la amaba. Pero ella sólo lloraba, no puedo culparla, no sabría lo que pasaría más adelante, la incertidumbre la hacia llorar.

   Fue entonces cuando vio un cuchillo guindado en mi cintura, se puso histérica, pataleaba, gritaba, lloraba.

   Utilicé ése mismo cuchillo para cortar la soga que la ataba, abrí una diminuta herida en mi mano y otra en la suya, la tomé de la mano, y le dije que se tranquilizara.

   Llegamos a cierto sitio, y la miré frente a frente, mientras sentía cómo la sangre destilaba de ambas manos, juntas, juntas para siempre...

   Y una y otra vez seguí repitiendo palabras en mi cabeza, no sabía por qué lo hacía, simplemente frases, recuerdos, unos tras otros. Una lágrima cruzó por mi mejilla.

   Le dije, “no utilizaré esto más”. Mientras lanzaba lejos el cuchillo que sostenía en mi otra mano; noté que ella lanzó un suspiro de alivio.

   Éstas palabras las escribo mientras ella aún está a mi lado.

   En unos momentos saltaremos al acantilado de al lado.

   Oh, creo que ella leyó eso, se está asustando.

   Te amo Samanta.

Por siempre juntos.

sábado, 12 de octubre de 2013

FALSO ESCAPE

FALSO ESCAPE

Relato Corto N#9

- ¿Qué haces, chico?

    Este hombre se acercó a mi, casi un anciano, de cabellos canosos y un acento español bien marcado.

- Pues señor, simplemente estoy sentando, pensando.

- Ya veo, pero en realidad me refería a eso. - Dijo mientras señalaba mi mano derecha.-

- ¿Esto? Esto es un mal hábito, que agarré hace algún tiempo ya. - Decía yo, mientras alzaba mi mano, que sostenía un cigarrillo.-

- ¿Por qué lo haces? ¿Te hace sentir más hombre, más interesante?

    Me sentí un poco incómodo por la pregunta, quizá un poco molesto. Ese sentimiento cambió al ver la mirada del señor, un tanto llena de preocupación; reí un poco.

- En realidad no..., sólo es un mal hábito, un método de relajación barato y factible.

 - Falsa relajación. - Dijo firmemente.-

Lo miré un poco extrañado.

- Lo digo con una base sólida, joven. Por experiencia propia. - Decía mientras sacaba un cigarrillo de su bolsillo, y lo prendía, mientras se sentaba a mi lado, en aquél maltrecho banco de madera del parque.-

- Explíquese.

- Piensa en el hecho de que todos los problemas “se van” en ese preciso momento en que se enciende. Pero al momento de consumirse...

Lo interrumpí

- Tienes que volver a la realidad.

- Exactamente. -Dijo con satisfacción en el rostro.-

- Los problemas no se van, simplemente se pausan. -

- Y al momento de volver, como es evidente, te sientes preocupado de nuevo.- Dijo él.-

- Y de ahí viene la adicción. - Dije, continuando la idea, soltando aquél humo blanco y enfermizo por la boca.-

Y nos quedamos mudos por un largo rato mientras se consumían lentamente los cigarrillos.