lunes, 27 de febrero de 2017

NECIA | Poema N#20



NECIA

No te escribiré, porque es inaudito

No desapareceré, porque no funciona

Supongo que las cosas nunca fueron como pensamos

Me parece que al final sólo existimos en fantasías

Volteas los ojos al leer mis letras

Al pensar “qué ridiculez, lo que este tipo reza

en sus líneas

Y suspira, cada vez que me mira,

sin saber que yo con él no quiero compartir

ni un minuto más de mi vida”

Parece que las cosas son más complicadas,

desde tu mente

Ya que, chica tonta, a veces eres demasiado imberbe

Pero no lo digo con ánimos de ofenderte

Lo hago con la sed que tengo de verte

Deseando que con tu sensatez,

de la cual te vanaglorias

Escuches lo que tengo para decir,

aunque no tenga sentido, y sólo quede en tu memoria

Ya no quiero rogarte,

a veces ni siquiera quiero hablarte

Pero, por como soy, tal vez necesito que me escuches

Y que sepas que quiero halagarte

Reírme una vez más con tus locas ocurrencias

Y nuevamente gozar de saber

que disfrutas de mi presencia

miércoles, 18 de enero de 2017

SIGO | Poema N#19

SIGO

Me encanta la manera que tienes

para decir que no

Y la planicie que simulan tus labios

cuando sonríes

Me burlo tiernamente de tu tic en la nariz

y crezco un poco por dentro cada vez

que recuerdo tu voz.


Se siente bien, al recordar.


Y realmente no importan las desilusiones

O tu rara forma de escapar, mientras hablas

Y dices

Deshaces

Desdices

Lo que hice

Lo que hiciste

Lo que nunca hicimos

Y lo que no debe decirse


Igual estás tú, con todos los recuerdos


Y sigo pensando, aunque tú creas que no, o aunque parezca una mentira:


Todos los amores son bonitos.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

SOBRE LA LIBERTAD | Ensayo N#1



SOBRE LA LIBERTAD Y CÓMO NOS VENDEN GATO POR LIEBRE PORQUE NO SABEMOS LO QUE ESTAMOS HACIENDO

Como humanos, seres de realidad, nos vemos llenos de pesadez por el ritmo de vida que nos agobia, tanto, que necesitamos escapar y sumergirnos dentro de un surrealismo absurdo que nos ayude a sobrellevar el porvenir que cierne sobre nosotros (el día a día por el resto de nuestras vidas). Dicho surrealismo está basado en nuestra imaginación e incluso invenciones inteligentes que se han desarrollado a lo largo de la historia.

¡Libertad o nada!
            Anteriormente nuestra realidad se veía mermada sólo por el lenguaje de las historias fantásticas que nos brindaban los autores más renombrados, ello reforzaba nuestro intelecto, e influenciaba la ética y la moral de las masas, y lo que era o no políticamente correcto. Ahora nos ensimismamos en artefactos electrónicos: portales que a través de una pantalla nos transportan a fantasías audiovisuales, en muchas ocasiones sin una pizca de sentido, sin un mensaje intelectual que nos influencie positivamente en la toma de ciertas decisiones. 

Al estar embelesados por dicha (y alegremente sin negarlo, necesaria) tecnología, caemos en un abismo de marketing vacío y belleza pomposa como si de un abstracto arte kirsch se tratase, sólo que, por supuesto, sin un trasfondo.

Ello deriva, como es más razonable pensar, en la transformación de nuestros valores: la ética, la moral, y de por supuesto, nuestra libertad; esta última tan malograda en los últimos años.

La libertad está directamente ligada a la democracia, pero lamentablemente, en materia actual, ésta difiere con esa forma de gobierno de la Grecia Antigua bajo el mismo nombre, y mucho más del pequeño atisbo de democracia que existía 40 años atrás; tiempo en el que, a pesar de estar gobernados por socialistas (una versión ligera de hoy en día) pisábamos tierra como es debido, y sabíamos, de alguna forma, tomar decisiones puesto que la tecnología, o las “pantallas” de aquél entonces no nos dominaban como lo hacen ahora.

No somos libres, menos ahora que nuestras decisiones se ven controladas por los aparatos, y no realmente por ellos, sino por los que se nos presentan a través de dichos artefactos. Ya no podemos decidir a mano firme a quién nos gobierna y/o representa, (que realmente ese debería ser el verbo y sustantivo, representante) mucho menos pensar en revocar, porque estamos dormidos.

Estamos tan dormidos que no nos damos cuenta de que estos “representantes” se han dado a la tarea de dialogar sobre nuestra libertad, cosa que no es un negocio, sino un derecho, algo que no se debe exigir, sino que está tácito en la palabra “humano”, o mejor dicho, venezolano. Estamos tan apaciguados que no abrimos los ojos para discernir que en realidad ni siquiera podemos votar, porque estamos en una dictadura que nos ha demacrado, en conjunción a una inteligente manipulación mediática (los felicito, bastardos, por lo menos son lo suficientemente inteligentes como para aún poder jugar con las mentes de la ciudadanía adormilada) durante aproximadamente unos 18 años, y quién sabe cuántos más si es que no despertamos…

Nuestra ética, (esa maraña de supersticiones que se transforman con el tiempo) se ha visto mermada. La ética personal de cada individuo es una amalgama de propaganda, creencias populares, y la imposibilidad –o la no querencia– de profundizar en el conocimiento y en temas políticos, sociales, económicos, y por supuesto democráticos que en realidad sí tienen importancia, porque nos intentan dar a la idea de “tú sólo pon el voto, y nosotros hacemos el resto”. ¡No es así! Los ciudadanos deben culturizarse y saber qué es lo que están haciendo y cómo lo están haciendo, y los jóvenes –los estudiantes– son los que debemos tomar el estandarte hacia esa meta libertaria que representa nuestra bandera, el tricolor nacional: ¡nuestra libertad!

Como lo he dicho, no hay decisiones inteligentes, y por ello no sabemos si realmente concordamos con los llamados “representantes” actuales, no sabemos leer entre líneas, y cuando todo va mal, nos apaciguamos pensando que “el tiempo de Dios es perfecto”, y a pesar de que pudiese llegar a serlo (palabra de un vago creyente), Él nos da el tiempo para actuar, porque Él nos dio el libre albedrío, lo tenemos todos, se llama inteligencia, desconfianza. Y a pesar de todo, nos quedamos esperando, como borregos…

No existe una representación acorde a nuestras necesidades, y no hay una ciudadanía pensante –que somos los verdaderos gobernantes– que “nos saque las patas del barro” como dice el dicho popular.

La tecnología, manipulada por estos dominadores, apaciguó nuestro pensamiento humano, es decir, nuestra ética personal (por la cual decidimos a quién seguir y con base a qué ideales) se ha transformado en una ambigüedad surreal de la que difícilmente podemos escapar, ello afecta a nuestra democracia (ya no nos gobernamos, abre los ojos, estamos en dictadura), y por ende ahora somos lo que construimos: borregos consumidores, apaciguados por un Régimen con una ideología arcaica y una dizque Oposición que comparte los mismos ideales rojos y que, como dije anteriormente, negocia sobre algo que es inherente a nosotros: el ser libre.

Ya basta de las cadenas, es hora de que abramos nuestras mentes, con armonía, y con el verdadero poder que tenemos los jóvenes: Nuestras voces y nuestra mente. Demostremos que no estamos solos, y que podemos cultivar nuestro país, juntos, luchando de la mano para hacer surgir el país que todos queremos: Nuestra Venezuela futura.
¡Libertad o nada!